Declaración Universal de los Derechos Humanos: Artículo 19 - Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión - El final para los traidores a Dios verdadero está muy próximo, porque el mal es vencido siempre por el Padre eterno, padre infinito de amor, paz y bondad. Como dijo Jesús: el hombre solo será salvado por amor.Le ruego a nuestro amadísimo Dios, que tenga misericordia de los ignorantes y ciegos, pues ellos conducen este mundo de caos, horror y vileza. También le ruego, que deje que mentes inteligentes, sensibles y bondadosas tomen el relevo de esta realidad nuestra para liberarnos y evolucionar. También deberemos ser nosotros mismos los que nos ganemos los premios, el mayor de los premios es nuestra propia libertad, económica, social, mental y de tantas otras formas que no podemos disfrutar, cuando no comprendes que eres esclavo de los pensamientos de otro, unos pensamientos que heredaste al nacer y "NO" son tuyos.

sábado, 18 de junio de 2016

Diseñadores que ilustran nuestra cruda realidad


Censura, racismo, dependencia, homofobia, consumismo, sexo, pornografía. La sociedad contemporánea aferrada a constituirse según la tecnología, a ideas que flotan sin sustancia y contratos que otorgan seguridad pero restan dignidad. En una economía volátil, de crisis, curvas, bajadas y subidas constantes. En una vida donde hay que pagar por derechos fundamentales. ¿Cuáles son nuestras más sentidas incongruencias?

Nos movemos por la tecla “enter” con la que aceptamos y rechazamos, todo en un solo botón. Nos vestimos según lo moldes de quien admiramos; son nuestros referentes, humanos débiles y volubles llenos de artificios. Un pedazo de tela recortable en un panorama de inseguridad. Sentimientos que no se sienten, que se resguardan no como tesoros, sino como reptiles que hay que domesticar.


Vivimos en plena era posmoderna. Entre amistades digitales y en lugares que constantemente nos distraen de lo que somos o de lo que imaginamos poder ser. El mundo digital nos mantiene inmersos en realidades que creemos que existen pero que resultan en engaños. Las industrias del entretenimiento modifican nuestra visión del mundo, nos llenan de apatía para aceptar símbolos por comodidad.

La Era del Vacío (2005) de Lipovetsky se describe como el periodo de tiempo en el cual se cultiva lo peor de un capitalismo que exige cánones que luego tendremos que romper, pues lo enseñado ahora tiene que ser transformado por una realidad que no corresponde con lo que el mundo mismo nos prometió. Lipovetsky dice que nuestra era moderna disuelve la condición política del individuo que ahora se definirá por lo cuantitativo y el azar.

Como individuos estamos dependientes de lo que nos establece el capitalismo unidimensional. Nos ha hecho poco profundos, más informados pero poco estructurados, escépticos y críticos sin fundamento; influenciables. Nuestro espejo es una pantalla, “la pantalla global” que nos da referencia de lo que somos y de lo que debemos ser.

Lo que hoy nos afecta no es lo mismo que nos afectó ayer. Las drogas nos ayudan a soportar lo que nunca deberíamos soportar. Nuestras prioridades han cambiado, hoy el primer paso para seguir hacia adelante es la aceptación de los demás. El rechazo es imposible de aceptar, de aprender de él. Nuestra vulnerabilidad es aún mas delicada que nunca. Nos movemos, apoyamos y damos a conocer por un objeto físico que nos mantiene eternamente pendientes. Si lo perdemos, nos perdemos.

Todo tiene un precio. Nuestra vida privada lo tiene. Presumimos momentos de nuestras vidas para que todos los vean porque no sabemos cuánto duraremos en ellos. Porque no estamos seguros de lo que somos ni de lo que tenemos. ¿Qué compartimos realmente de nuestra vida que nos haga trascender con nuestros conocidos?


Al parecer somos incapaces de enfrentarnos con el mundo que tenemos. Aborrecemos porque fuimos aborrecidos. La existencia difícil de aceptar, mejor distraernos que pensar; mejor ver que leer; pensar enfrenta. Hemos pasado del mundo del yo pienso, al yo siento, al yo creo. Creemos y sentimos todo pero pensamos nada.

Bienvenidos a la cruda realidad de ilustradores como Eduardo Salles (premio León de Oro), Pawel Kuczynski (premio Eryk) y John Holcroft, que retratan una realidad cruel y mordaz de la sociedad, la cultura y la política para ponerla frente a nuestros ojos con todos los problemas que nos rodean.

Fuente: http://culturacolectiva.com/disenadores-ilustran-nuestra-cruda-realidad/

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