Declaración Universal de los Derechos Humanos: Artículo 19 - Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión - El final para los traidores a Dios verdadero está muy próximo, porque el mal es vencido siempre por el Padre eterno, padre infinito de amor, paz y bondad. Como dijo Jesús: el hombre solo será salvado por amor.Le ruego a nuestro amadísimo Dios, que tenga misericordia de los ignorantes y ciegos, pues ellos conducen este mundo de caos, horror y vileza. También le ruego, que deje que mentes inteligentes, sensibles y bondadosas tomen el relevo de esta realidad nuestra para liberarnos y evolucionar. También deberemos ser nosotros mismos los que nos ganemos los premios, el mayor de los premios es nuestra propia libertad, económica, social, mental y de tantas otras formas que no podemos disfrutar, cuando no comprendes que eres esclavo de los pensamientos de otro, unos pensamientos que heredaste al nacer y "NO" son tuyos.

martes, 6 de marzo de 2012

Regresando a la senda del Amor y las libertades anhelantes soñadas…vivir amando cada día más....

Todos somos fruto del amor; es haber sido amados por la luz eterna incluso antes de existir. Jesucristo traza claramente la unidad entre la Palabra y la Verdad ante Pilatos: “Todo aquel que está de parte de la verdad, escucha mi voz” (Juan 18, 37). Jesucristo resume la íntima relación de la Palabra con el Amor: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. El amor va más allá y consiste en dar a cada cual incluso lo que no le corresponde: “El amor implica siempre, por un lado, autorrenuncia, darse a sí mismo al otro, y por otro, ayudarle”. 

“Todo el que ama sale de sí mismo, va hacia el encuentro con otro; hasta cierto punto, "vive" en el otro y hace que éste, a través del amor que le da, exista de una manera nueva y diferente, como hijo o hija, novia o novio, amigo o amiga”.

 Jutta Burggraf:

No es posible forzar ni el amor ni la caridad; más bien debe practicar el amor y la caridad a través de sus acciones voluntarias sin esperar una correspondencia debida y entonces, en el ejercicio voluntario del amor, recibirá amor. “Dad y se os dará: recibiréis una medida bien llena, apretada y rebosante; porque con la medida que midáis seréis medidos.” (Lucas 6, 37-38). El que roba para dar ni es justo ni caritativo; la caridad no puede pasar por la violencia.

El ser humano es fruto del amor y, por tanto, el amor está en su naturaleza; y esta naturaleza es la que debe inspirar a la justicia. La justicia no nace del Estado, no es una invención suya; la justicia se adecua a la naturaleza del individuo, a la potencialidad del amor. La libertad es el presupuesto tanto de la justicia como del amor: todos los humanos están llamados, tienen como consecuencia la exigencia directa e imperativa de respetar a cada ser humano en sus derechos a la vida y a la dignidad. 

Valientes anónimos (vídeo)…anhelantes de la libertad soñada. Ved esta joven que gran valentía muestra interponiéndose a las armas israelíes. Que gran valor…que gran mujer… que Dios siempre te proteja.

  Sin libertad no hay derecho, sino mandatos coactivos: “Hay un derecho aparente que constituye un derecho acorde con la esclavitud y que, por tanto, no es un derecho, sino una forma reglamentada de injusticia”.  Sin libertad tampoco hay amor, sólo apariencia y engaño. Si el amor no surge voluntariamente de nuestro interior, sino que nos viene impuesto por la fuerza, en realidad nunca hemos amado ni nos hemos acercado a Dios.

Así, cuando el ser humano pretende destruir al prójimo, es decir, cuando pretende coaccionarlo y esclavizarlo, el individuo se acerca al anticristo o, dicho de otra forma, se aleja de Dios verdadero. “Cada vez que lo hicisteis con uno de mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”. (Mateo 25, 40). Cada vez que atacamos al prójimo restringiendo su libertad, atacamos a Dios, esto es, atacamos a la Verdad, a la Palabra y, sobre todo, al Amor.

Sólo la libertad, como derecho esencial y natural del ser humano, permite el desarrollo de la justicia y el florecimiento del amor. Por ello, “la Verdad os hará libres” (Juan 8, 32). Esto es, no hay libertad sin Verdad, porque la mentira, las falsas normas y la justicia ficticia, sólo son los instrumentos por los cuales los poderosos controlan y esclavizan al ser humano: “Las verdades a medias están ordenadas hacia la mentira, y ahí es donde fracasa todo el conjunto: la mentira acerca de la libertad elimina también los elementos de verdad. La libertad sin verdad no es libertad.”

Pero también, dado que “la verdad y el amor son idénticos”, el amor al prójimo implica necesariamente el respeto a su libertad. Debemos amarlo “como” a nosotros mismos. “¿Qué libertad es aquella entre cuyos derechos se cuenta el de suprimir desde el principio mismo la libertad del otro?” .

Palabra, Verdad y Amor giran en torno a la libertad.

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